Habitar el asombro...
Ahora habito el asombro ligado a lo poético, a la dicha.
Aletargada por la efervescencia que, aunque no es nueva,
mi mente ya la percibe maravillosa.
Es una dulce melodía que despierta en mí
el amor, el deseo, la conexión
y que me detiene en la cosa más banal
para hallar la fascinación.

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