Monstruo

Nací de las letras. Mis primeros escritos fueron algún tipo de poesía infantil, con melodías multicolor. Mas no hablaban de sueños de colores o cuentos de hadas, sino sobre monstruos, miedos y oscuridad. Así empecé a escribir, así es como sigo manteniendo la sinceridad en mi percepción existencial. Si lo que escribo fuese sólo felicidad, sería completamente falso; si fuese solamente oscuridad, egoísta.

A mis letras las alimenta mi existencia. Vivo dentro de unos muros construidos con las dos constantes en mi vida y en mis sueños: el miedo y la culpa. Los dos únicos sentimientos que siempre he cargado sobre mis hombros. Hay otros, como la tristeza, el desamor, la vergüenza; pero siempre van supeditados a los anteriores de una u otra manera.

Y si las estrellas son magia, la vida es trágica. O quizá soy una loca estúpida.
Una estúpida adicta al sufrimiento—.

El amor no ha hecho más que complicarme la vida. Sí, quizá el amor está sobrevalorado, así que no tendría nada que perder, pero cómo ha dolido.
¡Oh, libérate de tus pensamientos, estúpida fabricante de tragedias!

La verdad es que tengo más miedo de mí. De continuar deseando que la verdad sea dicha y mis problemas resueltos. Recostada en mi cama, estoy dudando y estoy cayendo y estoy esperando y estoy odiando a todo el mundo.

Por la noche, sigilosamente, el miedo siempre entra en mis sueños. Y me veo derribando cada uno de mis muros y rescatándome de entre los escombros, pero hay días en que me siento enferma, como si estuviese dejando de ser yo misma poco a poco.
…acabaré convirtiéndome en ese monstruo que siempre he creído ser.

Tiemblo de sólo pensarlo. No estoy segura si mi imaginación ha llegado al límite, pero puedo sentir que hay algo en mí que está cambiando. Mi cuerpo está dejando de ser lo que es. Quizá hoy será otra noche en vela que lenta y dolorosamente, se convierta en la confirmación de este miedo que siento. Estoy sola, tan sola. ¿Por qué este miedo es tan intenso por las noches?

Miro alrededor y la obscuridad comienza a brillar. Me levantó asustada y siento cómo al parpadear, mi visión cambia. Mi cuerpo comienza a sudar y los brazos me pesan cada vez más. Un dolor comienza a emerger de mi pecho. Estoy asustándome, así que, desesperadamente, comienzo a susurrar una plegaria:

“Si he hecho mal, este es el pago.
Si hay un cielo, ¿podría entrar?
No sé a dónde ir si debo morir.”

El dolor aumenta y me hace caer de rodillas, me apoyo con mis manos sobre el suelo, para no caer completamente.

“… por el amor que he ocultado y cada lágrima que he llorado,
¿Hay alguna manera de ver si hay espacio en el cielo para mí?”

Mis huesos comienzan a crujir y mi cabeza parece a punto de explotar.
—¡¿Qué está pasándome?! —

“… no hay lugar en el cielo para alguien como yo.
Nadie va a abrir la puerta.
¿Cuánto tiempo tendré que soportar todo esto antes de que muera?
No quiero morir, no quiero.”

¿Por qué continuo con esta plegaria que jamás será escuchada? ¿Existe una explicación a esto? ¡¿Cómo controlar el dolor?! ¡¿Cómo hacerlo si cada hueso rompiéndose aumenta el dolor?! La vista se me nubla y mis brazos no resisten más. Ni siquiera siento cuando toco el suelo.

Vuelvo a abrir los ojos y me veo tendida. He perdido la noción del tiempo. Todo el dolor parece haberse esfumado. Y todo ha cambiado también. Me incorporo y estoy en medio de mi habitación. La noche dejó de parecer noche y todo luce tan diferente. Una fuerza en mi interior, me impulsa a salir. Una furia inexplicable me hace querer alejarme de ahí.

Es entonces cuando puedo verme a través del espejo. Donde se refleja mi actual aspecto. ¿¡Qué es lo que me ha pasado!? No soy yo. Pero, ¿por qué tengo la certeza de serlo sino luzco como siempre he sido? ¡Soy un monstruo!

“Ex cineribus in cineres, ex pulvere in pulverem interea,
nil nisi miracula et mutationes…
mutationis laetitia vertit cineres in materiam astrorum.”

¿Qué queda en este monstruo que pueda ser materia estelar? Hay algo en mí que hace que la gradiente de mi ira quiera abrirse paso. Lucho contra ella con todas mis fuerzas y en cuánto siento que mi agitación se está desvaneciendo, puedo percatarme que el dolor de nuevo aparece. Pero ya no es intenso. Después, mi respiración comienza a agitarse nuevamente y me siento aterrada.

Comienzo a llorar como una niña. Me siento tan desconsolada, tan confundida. Mi mente no deja de repetir que, a partir de esta primera transformación, comienza mi real existencia y que tengo que aprender a dominarla. Nada iba a poder impedirlo. Mi sangre no es humana. Nunca lo había sido.

Está amaneciendo.

Mis recuerdos regresan y también mi apariencia humana. Nada me detiene cuando salgo. Mientras corro sin dirección fija, comienzo a analizar lo que acababa de ocurrirme. ¿Fue una pesadilla? Mi interior sabe que no, que todo es real.

Esa cruel voz despierta en mi interior nuevamente, advirtiéndome que la gente a mí alrededor, moriría ahora que me he vuelto un monstruo. Uno surgido desde la profundidad de las tinieblas, que se alimentará de la muerte, destazando todo con mis grandes y filosos colmillos y cubriéndome con la sangre de cada ser que mataré.

Me detengo en seco. Asombrada. Finalmente podré ser como yo quiero.



Comentarios

Entradas populares